El actor y bailarín Fred Astaire completa el frac con una de sus compañeras habituales, la chistera.

La evolución del traje masculino no es fácil de resumir, pero se puede decir que gran parte gira entorno a dos estereotipos: el sobrio dandi inglés y la elegancia recargada del garçon francés.

El frac es una prenda que sigue siendo sinónimo de elegancia y que se reserva para las ocasiones formales. El frac se caracteriza por ser una chaqueta con cuello, solapas y faldones posteriores.

En su origen, el frac no tenía bolsillos exteriores. Otras  prendas similares, dependiendo de la época, uso y peculiaridades son: la levita, el chaqué, el redingote, el frock o la chenille.

Su equivalente británico, el frock, era una prenda que lucía Brummel, el dandi que marcó el traje masculino para siempre. George Bryan Brummel, amigo de joge IV, consiguió que el ritual con el que se vestía cada mañana se convirtiera en una espéctaculo público y en una forma de vida, al igual que ya sucedía con algunas damas de la corte.

El frac era tan cómodo en comparación con las prendas que le antecedían que en el siglo XVIII se utilizaba  para montar a caballo y practicar deporte.

Estrella Fernandez Layos es diseñadora.

Estrella, nuestra protagonista, luce una mezcla de casaca militar y frac.

Foto: © Angélica Dass