Beatriz es abogada y luce un top de Massimo Dutti, falda péplum de Zara, gafas de Marc Jacobs, y bolso y sandalias con suela de corcho de Bimba y Lola.

Péplum: una palabra que ha invadido con fuerza repentina el diccionario fashionista veraniego.

Del latín Peplum, Peplo; según la Wikipedia y la RAE se trata de “género fílmico, dentro del cine histórico de aventuras, ambientadas en la Antigüedad, fundamentalmente greco-romana.”  Troya o Gladiator serían parte de este género.

Por su parte, la palabra Peplos es un término de origen griego que comparte raíz con Péplum, y que define la túnica femenina que se vestía encima del chitón. Un rectángulo de tela, generalmente de lana, cuyo borde superior se doblaba formando una volante colgante. Se solía ajustar a la cintura con un cinturón.

Siglos más tarde, aparece la palabra basquiña, que se refiere a los “vascos” ( habitantes de la zona de los bajos Pirineos) y describe según la Real Academia de la Lengua “la Saya que usaban las mujeres sobre la ropa para salir a la calle, y que actualmente se utiliza como complemento de algunos trajes regionales.”

Esta chaqueta tiene la peculiaridad de contar con una sobrefalda, volante o volantes que se cosen a partir de la cintura.

El francés sigue utilizando la palabra “basques” para designar estos volantes y “veste à basques” para la chaqueta péplum.

Pero el uso del término péplum ha cambiado y la industria de la moda, se refiere a él no sólo para chaquetas, sino también para faldas que lleven este volante desde la cintura, como el de nuestra protagonista de “streetstyle” de hoy.

La conclusión es que una vez más el término inglés ha logrado anteponerse al castellano, incluso en este caso en el que al parecer el péplum es muy nuestro.